Ajedrez Huasteco
LOS DOS MUNDOS HUASTECOS
Por Jesús Sierra
En la Huasteca potosina se aprecian dos mundos diferentes. Uno, es el de costumbres ancestrales que se niegan a desaparecer, a pesar de la modernidad. Es el de las danzas autóctonas dedicadas a madre natura, es el de los ceremoniales que rinden culto a los muertos, es el del bastón de mando que se entrega con mucha solemnidad a autoridades comunitarias, líderes indígenas, abuelos o gobernantes elegidos por los pueblos originarios como téenek, nahuas o pames, y que simboliza el poder, el respeto y el compromiso de servir a la comunidad.
Es el mundo que concibe al universo como un organismo vivo e interconectado donde madre natura tiene vida y cada elemento de la naturaleza poseen un espíritu.
Es la fiesta de Xantolo o Sanctorum, que representa la unión temporal entre el mundo de los vivos y de los muertos, que no se concibe como una visión trágica de la muerte, sino como la conclusión del ciclo agrícola y el retorno comunitario de las animas para compartir los frutos de la tierra. Es para muchos huastecos, incluso más significativa que la navidad. Es una experiencia llena de colorido, sabores y olores, en donde se colocan altares y ofrendas en arcos de flor de cempasúchil, velas, copal, pan de muerto, las bebidas que les gustaban a los que ya no están y por supuesto, sus fotografías. Es donde los huehues inundan las calles con sus danzas, ataviados con máscaras talladas en maderas de la región y coloridos trajes que representan a las almas que regresan a convivir con mucha alegría con los vivos. Son los sones huastecos sonando día y noche con sonidos emanados de violines, jaranas y quintas que matizan la alegría de un pueblo que rinde culto a sus muertos.
El otro mundo es el de la polaca que en tiempos electoreros genera oportunistas que se visten con prendas de motivos huastecos, que se acuerdan de la importancia que tienen “nuestros hermanos indígenas”, que se sientan en una piedra a comer zacahuil y a beber aguardiente, que reciben un bastón de mando sin méritos, tan solo por el simple hecho de ocupar un cargo en el gobierno o la candidatura de algún partido político, que les prometen “en nombre de Dios y de la Virgen” lo que ya durante muchas campañas les han prometido, del mundo en donde los utilizan para matizar sus mítines y que vestidos con su quexquemetl de su cosmovisión y su petop de su sabiduría, los ponen acomodados hasta delante de la muchedumbre, o a danzar, y que, como cada tres años, volverán a ser abandonados a su suerte, una vez que lleguen a los puestos de elección popular tan anhelados.
Así las cosas.
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Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Ajedrez Político SLP.
JESÚS SIERRA
Abogado por la UASLP. Experto en acceso a la información, transparencia y rendición de cuentas. Colaborador y columnista en varios medios de comunicación entre ellos Ajedrez Político SLP. Radica en Ciudad Valles, la puerta grande de la Huasteca potosina.