Ajedrez Huasteco
CIUDADANOS INDEFENSOS
Por Jesús Sierra
La indefensión aprendida se define como un estado psicológico en el que una persona o animal aprende a comportarse pasivamente ante situaciones adversas. Ocurre tras experimentar repetidamente eventos negativos incontrolables, lo que genera la falsa creencia de que nada de lo que se haga cambiará el resultado, llevándoles a "tirar la toalla” y aceptar sumisamente tal condición.
Por ejemplo, un becerrito atado a una estaca de madera; al principio tira y se lastima, pero al no poder escapar, se rinde. De adulto, aunque es enorme y podría romper la cuerda fácilmente, ya aprendió que no puede hacerlo y simplemente se queda quieto.
En la política, sucede lo mismo: muchos ciudadanos soportan situaciones injustas o malos gobiernos porque han aprendido, por experiencias pasadas, que no importa lo que hagan o de qué manera participen, o por quien voten, nada va a cambiar. Esta sensación de impotencia inmoviliza a la sociedad, reduce la participación ciudadana y beneficia a los malos líderes, ya que nunca se ve que castiguen a quienes dilapidan los bienes y el dinero público.
La teoría nos dice que las causas principales de este fenómeno son las siguientes:
Promesas rotas repetidas: Si una y otra vez los políticos prometen solucionar problemas (como la pobreza o la inseguridad) y nunca cumplen, los ciudadanos concluyen que todo el sistema no sirve.
Corrupción institucionalizada: Cuando se ventilan públicamente visibles casos de corrupción y de enriquecimiento ilícito y estos quedan impunes, la sociedad siente que las reglas del juego están arregladas a favor de unos pocos.
Sentimiento de inferioridad: Creer que las decisiones importantes solo las toman personas "poderosas" y que el voto o la opinión del ciudadano común no tienen peso y no cuenta para la toma de decisiones.
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Hay expresiones que se han vuelto comunes entre los ciudadanos, y que se repiten durante el periodo del proceso electoral, al conocer a los distintos candidatos que postulan los partidos políticos, una de las que más ha llamado mi atención es la siguiente: “ya que robe otro”, pues en efecto, los votantes comunes han asimilado que quien llegue a la presidencia municipal, llegará a robar, y que no hay manera de evitarlo, pues estas entidades en la huasteca se convirtieron desde hace muchos años, en generadoras de nuevos ricos, lo cual no se escapa a la percepción del devenir ciudadano.
En los municipios huastecos ya se perfilan los esposos, las esposas, los hijos, las hijas, los sobrinos, las sobrinas y las amantes y los amantes, para la sucesión de quienes ocupan un cargo de elección popular. En algunos casos muy contados se vislumbra la posible continuidad del trabajo social que han venido desarrollando en sus comunidades, en otros, el aumento de sus fortunas familiares.
Mientras, el grueso de los votantes, parecen permanecer indefensos y en espera de su despensa y de sus 500 pesos.
Así las cosas.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Ajedrez Político SLP.
JESÚS SIERRA
Abogado por la UASLP. Experto en acceso a la información, transparencia y rendición de cuentas. Colaborador y columnista en varios medios de comunicación entre ellos Ajedrez Político SLP. Radica en Ciudad Valles, la puerta grande de la Huasteca potosina.