El Alfil Negro

ABRACADABRA

Por Ramón Ortiz Aguirre

“Motus in fine velocior”
(El movimiento se hace más rápido hacia el final)

Existe una fórmula clásica que ha sido utilizada tradicionalmente en trucos de magia blanca y magia negra, así como en infinidad de conjuros. Muy a menudo está asociada con la frase aramea "Avra Kehdabra" que significa "Crearé al Hablar". Históricamente, fue usada como amuleto curativo en la Roma del siglo II, y hoy en día se utiliza como sinónimo de un hechizo, sobre todo cuando se complementa con la invocación a la pata de una cabra, quedando la frase estructurada como: “¡Abracadabra, patas de cabra!”.

 

En realidad, el origen de la palabra es un tanto cuanto incierto. Se atestigua por primera vez en la obra del médico romano Serenus Sammonicus, escrita en el siglo II, donde se le relaciona con la cura de una fiebre. Es por esta razón que fácilmente se vinculan estas palabras con conjuros que nos permiten hacer cosas que muchos otros no podrían. Por supuesto, la aplicación de esta invocación no está al alcance de cualquier humano; su uso se restringe a los hechiceros o magos que la pueden aplicar para muy diversos fines.

 

Hacia el final del presente sexenio en el Gobierno del estado de San Luis Potosí, los conjuros mágicos se han comenzado a ver y sentir. Algunos de los hechiceros toman su varita mágica y la agitan al tiempo que lanzan las palabras de su conjuro. Lo que están buscando es lograr desaparecer la mayor cantidad de dinero posible y transformarlo en algo espiritual y místico para ellos, mas no para la población. La ciudadanía deberá vivir esperando ver cómo logran sacar un conejo de un sombrero de copa y, mientras eso sucede, solo ve cómo desaparecen muchas cosas y servicios que deberían estarse recibiendo.

 

Hemos sido testigos de cómo toda nuestra entidad se ha ido convirtiendo en una mancha verde. Y no por abundancia de vegetación, sino por la abundancia de pintura verde que todo lo invade, acompañada de frases huecas que llaman a una mejor forma de vida, pero que no pasan de ser un simple truco: una ilusión óptica y nada más. Hemos recibido muchas promesas en nombre de una magia en cuyos conjuros muchas cosas desaparecen y otras más cuestan una millonada. En realidad, de todos los hechizos, muy pocos quedan para el beneficio del auditorio en esta magna función.

 

Si la Plaza de Armas fuera el escenario de un circo o de un teatro, estaríamos viendo un duelo de magia entre los magos que despachan desde los dos palacios que dan cara a la plaza. Uno realiza un movimiento de su varita mágica y hace aparecer huestes de individuos que cambian su dignidad por una torta y un juguito. Entonces, el otro mago realiza también una invocación y aparecen cachuchas y playeras con su imagen; con eso, juran que tienen la fortuna de mejorar el nivel de vida de la gente.

 

El duelo de hechizos es largo y ninguno de los magos logra hacer algo verdaderamente importante. Todo no es más que una ilusión óptica, un viejo truco de magia que se repite una y otra vez ante un público cautivo, que embobado ve el movimiento de las varitas y escucha los conjuros lanzados a los cuatro vientos con toda ligereza.

 

Ahora bien, los esfuerzos de los magos se enfocan en el año 2027. Uno quiere lograr que su esposa aparezca en la mitad del escenario ya convertida en gobernadora, para que él y toda su familia puedan seguir practicando la charrería y la magia por al menos seis años más. El otro mago también sueña con aparecer como gobernador y tener una alfombra mágica que le permita viajar por los aires de un país a otro.

 

Esos son los hechiceros que habitan en San Luis Potosí y que lanzan sus conjuros, siempre antecedidos por la frase: "¡ABRACADABRA, PATAS DE CABRA!".

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Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Ajedrez Político SLP.

RAMÓN ORTIZ AGUIRRE

ramon.ortiz.aguirre@gmail.com

Originario del Centro Histórico de San Luis Potosí, Profesor Investigador de la Facultad de Ingeniería de la UASLP y Jefe de la División de Difusión Cultural de la misma institución, actualmente jubilado. Especialista en agua y medio ambiente.

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