El Alfil Negro
ICE TERROR NOW
Por Ramón Ortiz Aguirre
“Necesse est multos tímeat, quem multi timent”
(Es forzoso que tema a muchos aquel a quien muchos temen)
Publilio Syro
Todos los días nos acostamos y despertamos con la misma angustia: ver cuáles son las más recientes locuras del presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Donald Trumpo se ha convertido en el bravucón del mundo, ya no solamente del barrio. Es un hombre que ha establecido un régimen de terror para todas las naciones, imponiendo aranceles sin ningún sentido y a su pleno contentillo. Una de sus más recientes ocurrencias ha sido el gravamen al vino francés de hasta más del 20 por ciento.
Pero no todo son aranceles. El hombre naranja también se ha dedicado a hundir pequeñas barcazas de pescadores venezolanos, a los que —sin prueba alguna— acusa de llevar drogas. Comportándose como un auténtico pirata del Caribe, toma barcos petroleros y los desvía a su país para quedarse con el crudo. Cínicamente, dice que venderá el hidrocarburo y que él mismo administrará los ingresos obtenidos por sus fechorías.
Desde su primera llegada al poder, mostró el odio que siente por todos aquellos que han emigrado a los Estados Unidos, ya sea de forma legal o ilegal. Para él no hay distingos: si no eres un hombre blanco, eres un intruso. Te cataloga como un delincuente al que se debe detener, encarcelar sin juicio y deportar prácticamente de inmediato.
Para elegir enemigos, no le importa la edad, el credo ni la condición social. Simple y sencillamente, si no eres lo que él imagina que debes de ser, te deportarán o te someterán a prisión. Para eso ya tiene cada vez más centros de detención: un gran penal en la zona de los pantanos de Florida, la prisión para terroristas en Guantánamo y, para rematar, los inhumanos presidios de El Salvador, que el señor Bukele ha puesto a sus órdenes. Todos esos lugares son, en la práctica, campos de concentración muy parecidos a los de los nazis.
Lo más impresionante, hasta ahora, ha sido constatar que así como Adolf Hitler tenía a la Gestapo y las SS, Trump ahora tiene al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Ellos lideran la ofensiva migratoria bajo la justificación de perseguir "delincuentes peligrosos", pero arrestan a todo sospechoso de ser infractor, incluidos menores de hasta cinco años.
Esta situación ha ocurrido desde su primer periodo, pero en el primer año de su segunda vuelta ha incrementado notablemente su uso violento en todas las coordenadas de los Estados Unidos. Al principio los perseguidos eran los latinoamericanos. No satisfecho, siguió contra los nativos de los pueblos originarios, contra los afroamericanos y los refugiados de África, particularmente de Somalia, con quienes tiene una obsesión malsana.
Ya entrado en gastos, Trump se ha lanzado también contra los anglosajones que se han atrevido a protestar y defender a los inmigrantes. La primera víctima fue la poetisa Renee Nicole Good y ahora han matado al enfermero Alex Pretti. No conforme, ha ordenado a tropas del ejército llegar hasta Minneapolis para atacar a quienes se oponen a sus inclinaciones racistas. Ha amenazado a todos aquellos que marchan señalando que no quieren un rey, ni más muertes o detenciones. El gran peligro de esta emulación de Hitler, es que repita una "Noche de los Cristales Rotos".
La historia nos recuerda que la "Noche de los Cuchillos Largos" representó el triunfo de Hitler y un punto de inflexión donde se estableció la figura del canciller como «juez supremo del pueblo alemán». Se suprimieron las leyes que prohibían los asesinatos extrajudiciales y, pese a los esfuerzos de algunos fiscales, ninguna ley limitó al dictador. Ese evento sirvió para enviar un claro mensaje: ni los ciudadanos más destacados eran inmunes a la ejecución si el régimen los consideraba una amenaza.
Eso es, precisamente, lo que ahora ocurre en los Estados Unidos.
Tampoco podemos olvidar los pogromos de noviembre de 1938, como la infame “Kristallnacht”, una serie de linchamientos en la Alemania nazi y Austria contra ciudadanos judíos, mientras las autoridades observaban sin intervenir. Ese término, pogromo, acuñado para designar la violencia en el Imperio Ruso, hoy bien se puede aplicar a la persecución de las minorías étnicas en EE. UU.
Hoy, en muchas partes de la Unión Americana, la gente protesta. Hacen marchas y mítines; algunos llevan pancartas con la leyenda ICE TERROR NOW. Pero todos llevan el miedo en su pensamiento: temen que, en la locura de Donald Trump, se esté gestando no solo una guerra exterior, sino una verdadera guerra civil.
Mientras tanto, aquí en México, algunos políticos y "comentócratas" invaden las redes sociales con elogios a Trump. Incluso le piden su intervención para acabar con la 4T. No se ponen a pensar que, con su odio, Trump no haría distinciones. No solo dañaría a quienes gobiernan; también a ellos les causaría mucho daño. Míster Trump y su gavilla de racistas no perdonan, ni siquiera a quienes les aplauden.
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Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Ajedrez Político SLP.
RAMÓN ORTIZ AGUIRRE
Originario del Centro Histórico de San Luis Potosí, Profesor Investigador de la Facultad de Ingeniería de la UASLP y Jefe de la División de Difusión Cultural de la misma institución, actualmente jubilado. Especialista en agua y medio ambiente.