El Alfil Negro

PROYECTOS 2026

Por Ramón Ortiz Aguirre

“Faber fortunae suae”
(Forjador de su propio destino)

Apenas pasa la Navidad, comienza la programación de los festejos para despedir al año viejo; es la consecuencia lógica de la llegada del feliz Año Nuevo. Pero así como muchos piensan en el menú y el carnet de bebidas espirituosas para la recepción, otros se encuentran planeando cómo recibirán el año entrante. Deciden qué deporte practicarán hasta volverse unas rutilantes estrellas; calculan cuántos libros comprarán para impresionar con un librero lleno —sin importar que los lean o no— y presumir de cultos; o eligen la dieta para adquirir un cuerpo que sea la envidia de propios y extraños.

 

Así son estos días. El Año Nuevo se va asomando paulatinamente por las ventanas de la casa, por el tedio de la oficina o la fábrica, por las ansias de los enamorados y, sobre todo, por la angustia de pagar las tarjetas de crédito a las que se les dio vuelo con las compras navideñas.

 

Todos, en algún momento, nos hemos fijado algún reto que enfrentar y del cual salir triunfantes. Sin embargo, una cosa son los deseos y otra las realidades. Estas últimas suelen ser brutalmente crueles y nos hacen naufragar en un mar de ambiciosos proyectos sin cumplir.

 

Si visitamos los grandes almacenes y las tiendas especializadas, podremos apreciar todo tipo de equipos e instrumentos deportivos, así como maravillosos trajes que serían la envidia de cualquier atleta olímpico. Veremos a una gran cantidad de personas que, no conformes con los estratosféricos gastos navideños, sacan a relucir todo tipo de plásticos. Adquieren las prendas y equipos pensando que eso los pondrá al nivel de un Cristiano Ronaldo, un Rocky Balboa o cualquier otra estrella rutilante.

 

Ese es apenas el primer paso. Tras una minuciosa investigación, localizan el gimnasio más cercano que promete hacerlos a todas y todos unos verdaderos portentos: llenos de musculatura y cero grasa. Otros escriben una larga lista de planes: cambiar de automóvil, reparar la casa (o comprar una), tener nueva amante o viajar por el mundo en 80 días como en la novela de Julio Verne. Algunos aspiran a ser candidatos a diputados. Otros planean no pagar el agua, esperando una nueva temporada de descuentos de esos que a cada rato anuncia el organismo operador —y que tienen que repetir porque la población simplemente no tiene la voluntad de pagar—.

 

Todo lo enumerado no es más que una mínima parte de los planes que nos formulamos los simples mortales apartados de la política; los que vivimos la realidad diaria. Muy distintos son aquellos que, desde una dependencia oficial, establecen programas para trabajar menos y cobrar más. Son los "sueños de opio" de diputados, senadores, presidentes municipales y del ciudadano gobernador. Este último despidió el año 2025 promoviendo una ley que le va a beneficiar en el presente y futuro, siempre y cuando logre driblar los puntos de vista de Morena y de la mismísima presidenta.

 

El señor Gallardo mandó a todos sus esbirros a dar un "sabadazo" épico. Su objetivo fue que el pleno del Congreso aprobara la llamada "Ley Ruth" o "Ley Esposa". La meta es clara: prolongar su mandato por otros seis años, pero esta vez a través de su consorte. Me pregunto si eso de pasar de gobernador a "primer consorte estatal" traerá algún beneficio para la población.

 

El mal ejemplo de la propuesta del gobernador ha prendido. Ya vamos viendo que, entre los propósitos de Año Nuevo de algunos presidentes municipales, se encuentra heredar el puesto a su esposa, hija o amante. Con el pretexto maravilloso de la equidad de género, buscan perpetuarse en el poder, contando —por supuesto— con el beneplácito de la familia Gallardo.

 

Las y los diputados que votaron a favor de ese bodrio de ley no han tenido que esperar a que llegase el 2026 para ver cumplidos sus deseos. Dos ya recibieron vehículos de lujo y los otros han sido más prudentes en no mostrar su "regalote", evitando así las maledicencias de un pueblo que no alcanza a comprender su patriotismo.

 

Se dice que algunas legisladoras del Congreso, pensando en que "es tiempo de mujeres", esperan que de llegar a la gubernatura la senadora Ruth, tendrán un puestazo en el gabinete. Buscan una posición privilegiada que les permita seguir cometiendo fechorías a diestra y siniestra.

 

Mientras los deseos se escriben, se piensan o se platican, yo sólo les puedo desear a los potosinos que despertemos del marasmo en el que navega la mayoría. Ojalá se den cuenta de que todo lo que nos han dicho que es gratis, en realidad nos ha costado una enorme fortuna.

 

Feliz año 2026. Que sus deseos se cumplan. Pero los de los políticos... ¡esos no, por favor!

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Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Ajedrez Político SLP.

RAMÓN ORTIZ AGUIRRE

ramon.ortiz.aguirre@gmail.com

Originario del Centro Histórico de San Luis Potosí, Profesor Investigador de la Facultad de Ingeniería de la UASLP y Jefe de la División de Difusión Cultural de la misma institución, actualmente jubilado. Especialista en agua y medio ambiente.

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