La Jugada del Filo-Chairo
Deportaciones: Las Sombras de la Historia
Por Hernán Rivera López
*Del Gueto a la Ciudad Santuario: El Misterio de la Colaboración en Tiempos de Persecución
Existe un momento de silencio, una fracción de segundo de reconocimiento escalofriante, cuando ciertos patrones de la historia parecen resonar a través del tiempo. No es una equivalencia perfecta—la historia nunca se repite de forma idéntica—sino un eco distorsionado, un paralelismo inquietante que emerge de las profundidades de la naturaleza humana y el poder estatal. Hoy, mientras agentes federales con siglas en sus chalecos realizan redadas en Minneapolis y los niños de Minnesota preguntan si el repartidor de Amazon es, en realidad, ICE, es imposible no recordar otras redadas, otro miedo que impregnó cada aspecto de la vida cotidiana. Esta es una historia sobre la maquinaria de la deportación, sobre la colaboración forzada y el drama humano que se desarrolla cuando un grupo es marcado para la exclusión. Un misterio que nos persigue: ¿cómo se normaliza lo inconcebible?
El Mecanismo: Socios en la Aplicación
Toda maquinaria de deportación a gran escala depende de un engranaje fundamental: la colaboración local. En la Alemania nazi, este rol lo cumplió la Jüdische Ghetto-Polizei o Servicio de Orden Judío. Estos hombres, judíos ellos mismos, eran obligados a servir bajo el mando de los nazis. Su tarea principal, descrita con frialdad burocrática, era "asegurar la deportación de los judíos de los guetos controlados a los campos de concentración". No portaban armas de fuego, sólo porras de goma y un brazalete que los identificaba, convirtiéndose en una herramienta de control dentro de su propia comunidad acorralada. El historiador Emanuel Ringelblum, testigo en el gueto de Varsovia, llegó a describir su crueldad como "a veces aún más cruenta que la del propio ejército nazi". Era el colmo de la coerción: utilizar a las víctimas para administrar su propia persecución.
Hoy, en Estados Unidos, un programa conocido como 287(g) crea un entramado de colaboración que, aunque en un contexto democrático y con objetivos distintos al genocidio, genera dinámicas sociales profundamente controvertidas. Bajo este programa, las fuerzas del orden locales—desde policías hasta sheriffs de condado, pueden ser entrenadas y autorizadas para hacer funciones de inmigración, como interrogar a detenidos sobre su estatus o retenerlos a petición de ICE. La administración actual ha expandido agresivamente esta red, firmando acuerdos con más de 1,381 entidades, diez veces más que las existentes hace unos años. Estados como Florida, Georgia y Texas han aprobado leyes que obligan a todas sus agencias locales a firmar estos acuerdos con ICE.
El Escenario: El Miedo como Paisaje Cotidiano
El preludio de la violencia abierta es siempre una atmósfera de terror sostenido. Para los judíos en la Alemania de los años 30, la persecución fue una escalada deliberada: primero leyes para excluirlos de la vida pública y la economía, luego el boicot a sus negocios, más leyes que les quitaban la ciudadanía, y siempre, la amenaza latente. La Kristallnacht (Noche de los Cristales Rotos) en noviembre de 1938 no fue un estallido espontáneo de rabia popular, sino un pogromo meticulosamente orquestado por el estado que dejó cientos de muertos, miles de negocios y sinagogas destruidos, y 30,000 hombres judíos arrestados y enviados a campos de concentración. Fue un punto de inflexión: "para los judíos que vivían en Alemania, finalmente quedó inconfundiblemente claro... que ya ni siquiera podían dar por sentadas sus vidas".
En la América contemporánea, el miedo ha transformado la geografía de comunidades enteras. En Minneapolis, donde ICE desplegó unos 2,000 agentes en la "Operation Metro Surge", la vida cívica se ha quebrado. Los niños dejan de ir a la escuela por temor a que sus padres sean detenidos en la ruta. Una directora relata cómo más de 50 estudiantes no regresaron a clases después de las vacaciones de invierno; la escuela organizó una red de voluntarios para acompañarlos en su camino, intentando crear corredores seguros en su propio vecindario. Pastores que votaron por la administración actual ahora conducen personalmente a sus hijos a la escuela, describiendo a niños traumatizados que confunden al repartidor de paquetes con una redada. La avenencia es táctica y visible: agentes esperando cerca de paradas de autobús escolar e iglesias. El resultado, documentado por investigadores, es un daño psicológico profundo en los niños, con niveles elevados de estrés tóxico que pueden afectar el desarrollo cerebral, la memoria y el aprendizaje.
El Punto de Ruptura: La Línea Roja de la Colaboración
Aquí yace el núcleo del drama y el misterio moral. Durante el Holocausto, algunos miembros de la Judenrat (consejos judíos) y la Policía del Gueto enfrentaron juicios por colaboracionismo tras la guerra, aunque muchos fueron absueltos al considerarse que actuaron bajo "circunstancias extraordinarias". Su dilema era existencial: ¿era peor cooperar para tratar de salvar a algunos, o resistir e invitar a una aniquilación total e inmediata? No había opciones buenas, solo grados de tragedia.
Hoy, el conflicto sobre la colaboración divide no a una comunidad perseguida, sino a la nación entera. Los "estados santuario", predominantemente azules, han aprobado leyes para prohibir que sus policías locales entren en acuerdos 287(g) con ICE. California, Illinois, Nueva Jersey y, recientemente, Nuevo México y Maryland, han erigido barreras legales. El gobernador de Minnesota demandó al gobierno federal, calificando los despliegues masivos de ICE como una "invasión federal". Al mismo tiempo, los estados rojos aprueban leyes para exigir esa misma colaboración. Esta división política ha creado un mapa de dos Américas, donde la seguridad de una familia puede depender del código postal en el que se encuentre un agente de policía local.
Conclusión: El Misterio que nos Interroga
La comparación histórica no pretende igualar, sino iluminar. El régimen nazi buscaba el exterminio de un pueblo. Las políticas de deportación actuales, por muy agresivas, operan dentro de un marco diferente. Sin embargo, los mecanismos paralelos son inquietantes: la identificación de un grupo como "indeseable", la creación de un aparato legal y burocrático para su exclusión, la cooptación de instituciones locales para aplicar esa política, y la siembra de un miedo tan profundo que envenena la vida diaria.
El misterio final no está en los archivos polvorientos ni en los comunicados de prensa oficiales. Está en nosotros. ¿En qué momento el cumplimiento de la ley se transforma en complicidad con una injusticia? ¿Dónde traza una sociedad democrática la línea entre la seguridad y la persecución? Las sombras del pasado nos susurran que los caminos hacia la tragedia a menudo no están pavimentados con grandes discursos de odio, sino con los pequeños ladrillos de la indiferencia, la obediencia burocrática y la lenta aceptación de lo inaceptable. El drama se desarrolla hoy, en las calles de nuestras ciudades, y somos todos testigos. La pregunta es qué haremos con lo que hemos visto.
¿Y tú, qué opinas? ¿Crees que el pasado nos está alcanzando de nuevo? Al final es tu opinión lo que cuenta ¿no crees?
Si te gusta practicar el deporte de alto riesgo de cuestionar las cosas, te invito a que escribas a mi correo para discutir acerca de temas fuera de lo habitual, tu amigo el Filo-Chairo.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Ajedrez Político SLP.
HERNÁN RIVERA LÓPEZ
Es Ing Químico egresado de la BUAP, Comenzó como Ing de Calidad y Validación trabajando para Pfizer - Capsugel en el edo de Puebla para luego después inmigrar a Canadá, donde trabaja como especialista en alimentación desde hace ya 20 años. Actualmente estudia en la UPAEP La carrera de Filosofía.