Los Expedientes del Imperio
Por Jaime Contreras Huerta
La carta de los 75
Empecé la semana con mucho frío, pero con mi ánimo identitario y mi ser nacional algo relajados, a sabiendas de que existe la la posibilidad de que se desvanezca una intervención militar en nuestro país por parte de Estados Unidos, luego de la carta que enviaron setenta y cinco legisladores demócratas del congreso estadounidense, al secretario de Estado Marco Rubio, en la que le advierten que; una acción, de tal medida, traería consecuencias desastrosas para la economía de los Estados Unidos. Su argumento central es que México es su principal socio comercial. Para Marco Rubio, la carta argumenta una realidad que trasciende la retórica de los halcones anaranjados.
Los datos duros, que proveen instituciones especializadas, indican que aproximadamente entre 5 a 6 millones de empleos estadounidenses dependen directamente del comercio con México y que la inversión extranjera directa estadounidense en nuestro país superó los 14,500 millones de dólares el año pasado; por lo tanto, una invasión en contextos de tensión geopolítica llevaría a las empresas a elevar precios para cubrir mayores riesgos, y a los gobiernos enfrentar costos operativos más elevados. Estos incrementos se reflejarían directamente en productos de consumo cotidiano, particularmente en alimentos, productos manufacturados, combustibles y transporte.
Issac Sánchez, economista del Laboratorio de Economía de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez ha documentado que la amenaza creíble de intervención militar genera impactos inflacionarios significativos incluso antes de que ocurra cualquier acción militar. “Los mercados no reaccionan solo a hechos consumados, sino a riesgos percibidos. Una intervención directa introduciría incertidumbre en múltiples frentes: comercio bilateral, inversión, transporte de mercancías, suministro de insumos, tipo de cambio, costos de seguros, logística y energía.”
Los expertos advierten que, aunque las fuerzas estadounidenses podrían lograr una victoria militar inicial capturando puertos, aeropuertos y puntos fronterizos en cuestión de horas, pero la realidad geográfica y demográfica de México implicaría una ocupación prolongada, costosa y prácticamente imposible de mantener, en gran medida, porque México posee sierras, desiertos y selvas que facilitarían una guerra de guerrillas de larga duración.
Los precedentes históricos de Vietnam y Afganistán señalan que la superioridad militar inicial no predice el éxito en ocupaciones territoriales con poblaciones “hostiles”. En ambos conflictos, Estados Unidos enfrentó costos económicos muy elevados. Décadas después; a principios de 2011, el gasto estadounidense en Irak y Afganistán alcanzó 1.15 billones de dólares, cifra que superó en más de 50% los 738 mil millones que costó toda la guerra de Vietnam.
Si los gastos militares estadounidenses en Irak y Afganistán alcanzaron 1.15 billones de dólares en solo una década, generaron una deuda pública masiva sin resolver los problemas que supuestamente justificaban la intervención, una ocupación prolongada de México, con una población aproximadamente 3 veces mayor que Irak y Afganistán combinados, requeriría gastos comparables o mayores durante períodos indefinidos. Estados Unidos ya gasta 886.38 mil millones de dólares anuales en defensa, cifra que excede la suma de los 31 países de la OTAN combinados
Una invasión estadounidense conlleva el riesgo de normalizar la "anarquía" en las relaciones internacionales en un contexto en el que Estados Unidos intenta mantener su legitimidad, argumentando que defiende un "orden internacional basado en reglas". De esto es que una invasión contradice esta narrativa y demostraría que las reglas solo aplican cuando convienen a Washington. Por lo tanto, una invasión desmantelaría décadas de arquitectura institucional internacional basada en principios de no intervención y soberanía estatal.
China, con inversiones significativas en infraestructuras críticas latinoamericanas incluido el Canal de Panamá, interpretaría una invasión a México como escalada de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense que explícitamente busca excluir la influencia china del mapa occidental. Por su parte; Rusia, con inversiones millonarias y vínculos militares en América Latina, confirmaría su percepción de que Estados Unidos está fuera de cualquier límite a su poder
Los congresistas estadounidenses consideran que "cualquier acción militar unilateral de Estados Unidos dentro de México sin su consentimiento, destruiría la confianza, desmantelaría la cooperación con las autoridades mexicanas y dificultaría el combate al tráfico de drogas". Sostienen que México ha incrementado su cooperación en materia de seguridad con la presidenta Claudia Sheinbaum. Evidencia de ello es que comparte información de laboratorios incautados, de operativos coordinados y de capacidad de aplicación de la ley.
Una invasión unilateral afectaría la "nueva era de cooperación" que apenas está consolidándose. De esto es que los legisladores norteamericanos advierten que una intervención acabaría con décadas de esfuerzos estadounidenses para abordar intereses de seguridad compartidos, para enfrentar al tráfico de armas, drogas ilícitas, abuso de personas y otros tráficos transfronterizos. Reconocen que, sin cooperación mexicana, estas actividades criminales fluirían con más facilidad hacia el territorio estadounidense.
La carta que enviaron setenta y cinco legisladores demócratas del Congreso estadounidense al secretario de Estado Marco Rubio coincide con el consenso entre académicos, legisladores y expertos sobre que una invasión militar a México, justificada por el combate al narcotráfico, representaría una catástrofe geopolítica, económica, humanitaria y legal para Estados Unidos. Además, no resolvería los problemas de inseguridad fronteriza, al contrario, los multiplicaría exponencialmente y no fortalecería la posición estadounidense en la competencia global con China y Rusia, sino que la debilitaría al normalizar la violación de normas internacionales.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Ajedrez Político SLP.
JAIME CONTRERAS HUERTA
Maestro en Historia por el colegio de San Luis A.C. y Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.