Los Expedientes del Imperio
Por Jaime Contreras Huerta
Slopaganda: la nueva propaganda en la era de la Inteligencia Artificial (IA)
La cibercultura animó para la humanidad el ideal de trascender de una sociedad de la información a una sociedad del conocimiento, esta última se trata de un modelo donde el conocimiento, el acceso a la información y la educación son pilares para generar progreso y riqueza superando al capital físico. Sin embargo, esa aspiración se ve lejana, en gran medida, porque, lo que define a nuestro tiempo no es el acceso al conocimiento, sino lo que día a día vivimos: una saturación informativa en un entorno donde la abundancia de mensajes es cada vez más difícil para distinguir entre lo relevante, lo verdadero y las noticias falsas con fines políticos.
En ese contexto se presentó un fenómeno inquietante que está reconfigurando la relación entre tecnología y poder. Se trata de la slopaganda, un término que se refiere a “contenido masivo, generado para combinar la propaganda tradicional con la "basura" (slop) de la Inteligencia artificial generativa que sutil o abiertamente impulsa una agenda de tipo política, corporativa o ideológica bajo el disfraz del entretenimiento que. desde la perspectiva del investigador Mark Alfano de la Universidad Macquarie en Australia, no solo “son noticias falsas evidentes, también son una avalancha de textos, imágenes y videos producidos por máquinas, diseñados para parecer plausibles, circular con rapidez para llamar nuestra atención”.
La propaganda existe desde la imprenta hasta la radio, la televisión y luego a internet. En el presente lo nuevo es que la inteligencia artificial permite automatizar la persuasión, personalizarla y escalarla como nunca. Ya no hablamos solo de bots replicando consignas en redes sociales, sino de sistemas capaces de producir mensajes a la medida de cada usuario.
En este escenario, la propaganda deja de ser un mensaje masivo para convertirse en millones de versiones distintas, adaptadas a emociones, prejuicios y creencias previas. El riesgo de esta modalidad es que no busca necesariamente convencer con argumentos sólidos, sino confirmar lo que cada uno ya cree, reforzar miedos o amplificar ofensas. Lo cual es crucial, en materia política, ya que no se necesita ganar grandes mayorías, basta con mover ligeramente a grupos específicos en momentos estratégicos, como la pretensión del prianismo con la generación Z.
En México, un país altamente politizado, con un consumo intensivo de redes sociales y una desconfianza en los medios tradicionales, es evidente que Facebook, X, TikTok y WhatsApp pesan tanto o más que la prensa o la televisión en la formación de opinión pública. Este ecosistema es ideal para la slopaganda porque facilita construir grandes mentiras, basta con repetir narrativas, exagerar amenazas, amplificar conflictos y saturar el espacio público con versiones emocionales de la realidad. “El resultado no siempre es que la gente crea todo, sino algo más grave: “que deje de creer en algo”.
En nuestro país, la inteligencia artificial permite generar miles de notas periodísticas, comentarios, videos supuestamente ciudadanos o audios anónimos que simulan cercanía y autenticidad. En un país donde lo local genera desconfianza, el ruido no informa, desgasta porque la slopaganda no opera principalmente sobre la razón, sino sobre la atención y la emoción. Mark Alfano explica “que, en la economía digital, lo que no capta atención no existe. Y lo que más atención capta suele ser lo que provoca miedo, enojo o indignación. Nuestro cerebro recuerda mejor lo negativo y tiende a aceptar con mayor facilidad aquello que confirma sus creencias previas”.
La inteligencia artificial explota los sesgos cognitivos con eficiencia asombrosa. No nos dice algo nuevo, nos dice lo que ya queríamos escuchar, pero con mayor frecuencia, desde múltiples fuentes aparentes y en formatos distintos. La repetición genera familiaridad, y la familiaridad, una peligrosa sensación de verdad. Incluso cuando una información falsa es corregida, la huella inicial permanece. La primera impresión se incrusta en la memoria. Por ejemplo, en elecciones competidas, pequeños efectos acumulados pueden inclinar decisiones colectivas sin que nadie sea plenamente consciente de ello. Como dijo el expresidente, Manuel López Obrador, “lo que no tizna mancha”
En México las estrategias de slopaganda operan y se potencian desde 2018 para desgastar la imagen, generar miedo, polarizar y deslegitimar al gobierno sin necesidad de propuestas alternativas fuertes. Desde la perspectiva oficial de Morena y la 4T, se trata de "guerra sucia" orquestada por "élites conservadoras", medios tradicionales y grupos de poder económico. Para la oposición el mecanismo es un medio para la"denuncia necesaria" ante supuestos autoritarismo y corrupción.
El verdadero peligro de la slopaganda es que no busca ganar debates, sino debilitar el terreno donde los debates son posibles. “Cuando el espacio público se llena de ruido, la deliberación se vuelve agotadora, la desconfianza se normaliza y el cinismo avanza”. En México este fenómeno no se debe obviar porque el desgaste informativo termina siendo un desgaste democrático. Quizá el primer paso sea estudiar el problema y reconocer que no todo lo que circula es periodismo, que no toda información es conocimiento y que la inteligencia artificial, sin contrapesos claros, puede convertirse en un acelerador de la degradación democrática.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Ajedrez Político SLP.
JAIME CONTRERAS HUERTA
Maestro en Historia por el colegio de San Luis A.C. y Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.