"BROMA" DE SARA ROCHA ENCENDIÓ REDES SOCIALES, GENERA CRÍTICAS POR EXCESOS Y LLEVO A UNA CRISIS DE IMAGEN LAS RELACIONES ENTRE LOS PODERES EJECUTIVO Y LEGISLATIVO 

Luego de las fuertes criticas que recibió y se viralizaron en redes sociales por presumir un supuesto auto que se ganó en una rifa de la posada navideña que cada año ofrece el gobernador Ricardo Gallardo Cardona a los diputados locales, Sara Rocha Medina trató de corregir diciendo que el auto que ganó fue una "broma del Día de los (Santos) Inocentes".

Tres horas después del maremágnum de señalamientos que desató, la diputada priista pasó de la celebración a la increíble negación argumentando que "era una inocentada adelantada". Pero el daño ya estaba hecho con una legislatura percibida por la gente como floja en iniciativas y trabajo y rica en excesos y sueldazos, cuando hay gente que ni siquiera recibe un aguinaldo en estas fechas decembrinas.

En una primera instancia, la diputada Sara Rocha decidió grabarse en su automóvil, radiante, celebrando que “se ganó” una supuesta camioneta de casi setecientos mil pesos en la posada del gobernador. Lo dijo feliz, convencida y agradecida, y lo dijo con la frase que marcará su carrera: “Dios te bendiga, gobernador”. Inmediatamente las redes explotaron, en los rebotes de la indiscreción alguien hizo el recuento de daños y luego la polémica legisladora salió a decir fue "broma". Hoy en su noticiero matutino en Radio Fórmula, el periodista Manuel Feregrino dijo: "¡Hágame usted el favor!".

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Este affaire encueró situaciones políticas que desgastan y que desnudan. Con una sola indiscreción, Rocha no solo se exhibió a sí misma. Innecesariamente balconeó al gobernador, reveló la rifa llevada a cabo en el Museo Laberinto de las Ciencias y las Artes, en el Parque Tangamanga I. Escogió el peor momento: Las vísperas de la discusión de una iniciativa enviada al Congreso del Estado por parte del Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (Ceepac) para que solo sean mujeres las que participen en el proceso comicial de 2027 con el argumento de paridad de género.  

Lo que hizo Rocha fue un acto de frivolidad, sí, pero sobre todo de torpeza política: convirtió un convivio opaco en un escándalo nacional por simple necesidad de presumir revelando premios, vistas por la opinión pública como compras de conciencias, dejando la división de poderes y al Ejecutivo en una posición insostenible desde el punto de vista ético y legal.

Pero el verdadero agravio está en su biografía. Rocha no nació políticamente en los salones donde hoy se reparten “detalles” de lujo. Su trayectoria comenzó en el Altiplano potosino. Fue alcaldesa de Real de Catorce y diputada federal del Distrito 1, una región integrada por 14 municipios —Ahualulco, Catorce, Cedral, Charcas, Matehuala, Mexquitic de Carmona, Moctezuma, Salinas, Santo Domingo, Vanegas, Venado, Villa de Guadalupe, Villa de la Paz y Villa de Ramos— donde viven más de 250 mil personas marcadas por la migración, el trabajo precario y la marginación persistente.

Son comunidades donde una familia entera no gana en un mes lo que cuesta la camioneta que ella presume. Además, Rocha ni siquiera representa un distrito territorial; llegó al Congreso como diputada plurinominal, financiada por la votación estatal que sostiene a su partido. Su responsabilidad es con todo San Luis Potosí donde hay fuertes niveles de pobreza destacadamente en esa zona semidesértica que dice representar.

La Ley General de Responsabilidades Administrativas prohíbe aceptar regalos de alto valor y exige reportarlos y entregarlos a la autoridad. Una camioneta no es un presente navideño: es un beneficio indebido, y agradecerlo públicamente revela una cercanía impropia entre poderes que deberían equilibrarse, no celebrarse.

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Sara intentó corregir con una explicación risible: que todo era una “broma”. Pero una broma de ese tipo no se graba, no se sube, no se agradece, no se presume. Una broma que más bien es un "beso del diablo" al gobernador Gallardo que lo expone a críticas en la prensa nacional en un ambiente electoral adelantado para la ya próxima sucesión gubernamental donde su esposa, la senadora Ruth González Silva, ya es protagonista. Esa "broma" metió al mandatario potosino entre las patas de las mulas en una sucesión adelantada. Decía Juan Gabriel: "¿Pero qué necesidad?" 

La realidad es más simple: la necesidad de presumir de Sara puede terminar costando más al gobernador que a ella misma. Porque en política, no hay peor daño que el que causa un aliado indiscreto.

Y mientras en el Altiplano la gente trabaja para asegurar la cena de diciembre, su diputada celebra un premio de lujo como si fuera bendición divina. En un estado donde miles no reciben aguinaldo y viven al día, su video no es una anécdota: es una afrenta.

Un representante puede cambiar de curul, pero no debería cambiar de brújula. Y en el caso de Sara Rocha, el camino de regreso hacia la gente que alguna vez confió en ella quedó enterrado bajo la camioneta que presume… y bajo la indiscreción que dejó en ridículo al Poder Legislativo. Bien dicen que en política solo hay un error....lo demás son consecuencias...