ALEJANDRO ROSALES CASTILLO TAMBIÉN FUE ENTREGADO AL FBI; ERA UNO DE LOS MÁS BUSCADOS POR ASESINAR A UNA JOVEN MUJER EN CHARLOTTE, CAROLINA DEL NORTE

Alejandro Rosales Castillo, originario de México, fue capturado en Pachuca, Hidalgo, y entregado ayer viernes por autoridades federales al gobierno de Estados Unidos, en una acción encabezada por el FBI y su director, Kash Patel, en la que también fue trasladado con Ryan James Wedding al Aeropuerto Internacional de Ontario en California. Castillo era el sexto fugitivo más buscado por el gobierno de Estados Unidos tras permanecer prófugo durante casi una década por el homicidio de Sandy Ly Le.

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Nacido el 26 de noviembre de 1998 (actualmente de 27 años), Castillo mantenía una vida aparentemente ordinaria en Charlotte, Carolina del Norte, hasta agosto de 2016. 

La transformación de Castillo en objetivo prioritario de la justicia estadounidense comenzó por una disputa financiera. Según las investigaciones del Departamento de Policía de Charlotte-Mecklenburg, Castillo mantenía una relación laboral con Sandy Ly Le en un call center.

La investigación señala que Castillo le debía dinero a la víctima. En agosto de 2016, ambos se citaron para que él realizara el pago; sin embargo, Ly Le nunca regresó a su hogar. El cuerpo de la mujer, quien fue la primera graduada universitaria de su familia, fue localizado días después en una zona boscosa con un impacto de bala en la cabeza.

La capacidad de evasión de Alejandro Castillo quedó documentada en los días posteriores al crimen. El vehículo de Castillo fue hallado en Phoenix, Arizona. Cámaras de seguridad captaron el momento exacto en que el hombre cruzó la frontera por Nogales hacia México.

A partir de ese momento, el rastro de Castillo se diluyó entre la geografía mexicana. Su perfil fue ingresado a la lista de los "Ten Most Wanted Fugitives" del FBI en octubre de 2017, ofreciendo una recompensa de hasta 250 mil dólares por información que condujera a su arresto. Se le consideraba "armado y extremadamente peligroso".

Durante casi diez años, Castillo logró evadir los sistemas de inteligencia de ambos países. No fue sino hasta el pasado 17 de enero de 2026 cuando operativos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Fiscalía General de la República (FGR) lograron ubicarlo en México, procediendo a su detención inmediata.

El perfil de Castillo es relevante para las autoridades no solo por la naturaleza del delito, sino por ser un ejemplo de los "fugitivos transfronterizos" que utilizan su doble contexto cultural para esconderse. Su entrega ayer a agentes del FBI en Charlotte cierra un ciclo de impunidad que duró 3,450 días.

Tras su entrega al gobierno de Estados Unidos, Castillo fue trasladado a Los Ángeles y posteriormente fue llevado a Charlotte, donde es buscado por el asesinato de su compañera de trabajo.

"El rápido regreso de Castillo a Estados Unidos desde México no habría sido posible sin el liderazgo del presidente Trump, Pam Bondi, el embajador de México Ron Jhonson y muchos otros socios clave que fueron fundamentales en este esfuerzo", celebró Patel el redes sociales.