IRÁN CERRÓ DE NUEVO EL ESTRECHO DE ORMUZ EN RESPUESTA A LOS ATAQUES DE ISRAEL A LÍBANO
Irán cerró de nuevo el Estrecho de Ormuz el miércoles en respuesta a los ataques israelíes contra el grupo armado Hezbollah en Líbano, lo que sembró dudas sobre si se mantendrá un alto el fuego ya de por sí precario para poner fin a más de un mes de conflicto. Por su parte, la Casa Blanca exigió la reapertura de Ormuz y señaló que el presidente estadounidense, Donald Trump, se opone a peajes para que transiten los barcos por el estrecho, como lo planteó Teherán.
Estados Unidos e Irán clamaron victoria después de que ambos países e Israel acordaran un alto el fuego de dos semanas que pausó más de un mes de conflicto, mientras que líderes mundiales expresaron alivio, aun cuando más drones y misiles golpeaban a la República Islámica y a estados árabes del Golfo Pérsico. Israel también intensificó sus ataques en Líbano, alcanzando sin previo aviso varias zonas comerciales y residenciales de Beirut. Al menos 112 personas murieron y cientos resultaron heridas en uno de los días más mortíferos en la más reciente guerra entre Israel y Hezbollah.
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Los nuevos ataques amenazaban con descarrilar lo que el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, calificó como un “frágil” acuerdo. La Casa Blanca exigió que Irán reabra el estrecho de inmediato y dijo que Vance encabezaría el equipo negociador estadounidense en conversaciones en Pakistán destinadas a encontrar un fin permanente de la guerra.
“La agresión contra Líbano es una agresión contra Irán”, escribió en X el general Seyed Majid Mousavi, comandante aeroespacial de la Guardia Revolucionaria de Irán. Advirtió que las fuerzas iraníes preparan una “respuesta contundente” sin revelar detalles.
El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, insistió en que el fin de la guerra en Líbano era parte del acuerdo de alto el fuego con Estados Unidos. “El mundo ve las masacres en Líbano”, dijo en una publicación en X. “La pelota está en la cancha de Estados Unidos, y el mundo está observando si actuará conforme a sus compromisos”.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, dijo que las fuerzas estadunidenses e israelíes habían logrado una “victoria militar con V mayúscula” y que el ejército iraní ya no representaba una amenaza importante para las fuerzas estadunidenses ni para la región. El ejército iraní dijo que la República Islámica obligó a Israel y a Estados Unidos a aceptar sus “condiciones propuestas y rendirse”. Incluso antes de los nuevos ataques, se desconocían muchos detalles del pacto, ya que las partes implicadas presentaron visiones muy diferentes de los términos.
Irán dijo que le permitiría formalizar su nueva práctica de cobrar a los barcos que pasen por el crucial Estrecho de Ormuz, una crucial vía de tránsito para el petróleo. Pero los términos no estaban claros, ni tampoco si las embarcaciones se sentirían seguras usándola o si el tráfico marítimo se había reanudado. Tampoco estaba claro si algún otro país aceptó esta condición.
Pakistán, que ayudó a mediar el acuerdo, así como otras naciones, señalaron que habría una pausa en los combates en Líbano, donde Israel ha lanzado una invasión terrestre contra Hezbollah, grupo armado respaldado por Teherán. Israel dijo que no sería así y sus ataques alcanzaron Beirut este miércoles.
El futuro de los programas nuclear y de misiles iraníes —cuya eliminación era un objetivo importante para Washington e Israel al ir a la guerra— también seguía sin estar claro. Trump dijo que Estados Unidos trabajaría con Irán para retirar el uranio enriquecido enterrado, aunque Irán no lo ha confirmado.
En las calles de Teherán, manifestantes progubernamentales gritaron: “¡Muerte a Estados Unidos, muerte a Israel, muerte a los que transigen!”, tras el anuncio del alto el fuego y quemaron banderas estadunidenses e israelíes.
Los cánticos subrayaron la ira que alienta a los sectores conservadores, que se habían preparado para lo que muchos suponían que sería una batalla apocalíptica con Estados Unidos. Trump advirtió el martes que “toda una civilización morirá esta noche” si no se alcanzaba un acuerdo.
En un primer momento, Trump dijo que Irán había propuesto un plan de 10 puntos “viable” que podría ayudar a poner fin a la guerra que Washington inició junto con Israel el 28 de febrero. Pero cuando apareció una versión en farsi que indicaba que se permitiría a Teherán seguir enriqueciendo uranio —un elemento clave para construir un arma nuclear—, Trump calificó la iniciativa de fraudulenta sin dar explicaciones. Vance dijo después que el acuerdo estaba siendo tergiversado en Irán, aunque no ofreció detalles.
Las exigencias de Teherán para poner fin a la guerra incluyen la retirada de las fuerzas estadunidenses de combate de la región, el levantamiento de sanciones y la liberación de sus activos congelados.
El enviado personal del secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, llegó a Irán para sostener conversaciones sobre “el camino a seguir”. Pakistán indicó que las conversaciones para concretar un fin permanente de la guerra podrían comenzar en Islamabad el viernes. Trump declaró a The New York Post que las conversaciones cara a cara ocurrirían “muy pronto”.
Israel respaldó el alto el fuego de Estados Unidos con Irán, pero su primer ministro, Benjamin Netanyahu, manifestó antes este miércoles que el pacto no abarcaba los combates contra Hezbollah. Trump dijo al PBS News Hour que Líbano no estaba incluido en el acuerdo de alto el fuego “debido a Hezbollah”.
El jefe del Estado Mayor israelí, el teniente general Eyal Zamir, dijo que Israel continuará “utilizando cada oportunidad operativa” para atacar a Hezbollah. El ejército de Israel dijo que atacó más de 100 objetivos en 10 minutos este miércoles en todo Líbano, la mayor oleada de ataques desde el 1 de marzo.
El presidente libanés, Joseph Aoun, condenó los ataques israelíes calificándolos como “bárbaros”. El jefe de la Liga Árabe, Ahmed Aboul Gheit, acusó a Israel de “buscar persistentemente sabotear” el acuerdo de alto el fuego con Irán.
Hezbollah no ha confirmado si acatará el alto el fuego, aunque declaró que estaba abierto a dar a los mediadores la oportunidad de lograr un acuerdo. Un responsable, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a realizar declaraciones, apuntó que no dejará de disparar contra Israel a menos que Israel acepte hacer lo mismo.
Aunque Irán no puede igualar la sofisticación del armamento estadunidense e israelí ni su dominio en el aire, su capacidad para controlar el Estrecho de Ormuz desde que comenzó la guerra ha resultado ser una enorme ventaja estratégica: los ataques y amenazas iraníes disuadieron a muchos barcos comerciales de transitar por la vía navegable, por donde en tiempos de paz pasa 20 por ciento de todo el petróleo y gas natural que se comercializan en el mundo.
Eso sacudió la economía mundial y aumentó la presión sobre Trump dentro y fuera de Estados Unidos para encontrar una salida al enfrentamiento. El alto el fuego puede formalizar un sistema de cobro de tarifas en el estrecho impuesto por Irán, y darle una nueva fuente de ingresos.
El plan permite que Irán y Omán cobren tarifas a los barcos que transiten por el estrecho, según un funcionario regional que habló bajo condición de anonimato para tratar negociaciones en las que participaba directamente. El funcionario indicó que Teherán usaría el dinero recaudado para la reconstrucción.
Pero eso trastocaría décadas de dependencia del estrecho como una vía navegable internacional de libre tránsito y probablemente no sea aceptable para los estados árabes del golfo, que también necesitan reconstruirse tras los repetidos ataques iraníes contra sus yacimientos petrolíferos.
El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, señaló que se permitirá el paso por el estrecho bajo la gestión militar iraní, lo que enturbia aún más el panorama sobre quién podrá transitar por la vía navegable. La noticia del alto el fuego hizo que los mercados bursátiles se dispararan en todo el mundo, y los precios del petróleo se desplomaron de nuevo hacia los 90 dólares por barril.