L

Se cumplen 58 años de la masacre en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, Ciudad de México, ocurrida el 2 de octubre de 1968 cuando miles de estudiantes, profesores y ciudadanos que se manifestaban pacíficamente fueron reprimidos por el Ejército Mexicano y el grupo paramilitar 'Batallón Olimpia'. La falta de un registro transparente por parte del Estado mexicano en ese momento ha impedido conocer el número definitivo de víctimas mortales.

La protesta era organizada por el Consejo Nacional de Huelga (CNH) para exigir libertades democráticas y el fin de la represión. Organismos como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) han señalado estos hechos como graves violaciones a los derechos humanos y un crimen de lesa humanidad.

Bajo las consignas "2 de octubre no se olvida" y "¡Ni perdón, ni olvido!", hoy en la Ciudad de México está programada la realización de una la marcha por el 58° Aniversario de la Masacre del 2 de Octubre de 1968. El punto de partida es en la 'Plaza de las Tres Culturas' en Tlatelolco a las 4 de la tarde con destino al Zócalo capitalino ('Plaza de la Constitución') donde se llevará a cabo un mitin conmemorativo.

 

 

¡Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias! Únete aquí

El gobierno de Gustavo Díaz Ordaz reportó inicialmente entre 20 y 30 muertos (algunos reportes de la época mencionaban solo 4 a 20 decesos iniciales). Periodistas y corresponsales extranjeros, como John Rodda de The Guardian, calcularon en su momento al menos 500 muertos.  Diversas investigaciones, organizaciones de derechos humanos y el Movimiento de 1968 en México estiman que la cifra real oscila entre 300 y más de 400 personas fallecidas, además de un millar de heridos y miles de detenidos. 

Durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) en México, el autoritarismo, la censura mediática y la represión violenta alcanzaron uno de sus puntos más críticos en la historia moderna del país, teniendo a Luis Echeverría Álvarez, secretario de Gobernación, como un actor clave en estos acontecimientos.

Durante su Quinto Informe de Gobierno, el 1 de septiembre de 1969, Gustavo Díaz Ordaz asumió públicamente la responsabilidad de las decisiones tomadas por su gobierno durante el movimiento estudiantil y la masacre de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968: "Por mi parte, asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica, política e histórica por las decisiones del gobierno en relación con los sucesos del año pasado".

¡Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias! Únete aquí

Bajo el gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz, al mando del Ejército en esa fatídica fecha estaba el general de división Marcelino García Barragán -abuelo paterno de Omar García Harfuch, actual secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de la presidenta Claudia Sheinbaum-. Durante el movimiento estudiantil y la subsecuente masacre de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968, García Barragán se desempeñaba como titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Al día siguiente de la masacre, el 3 de octubre de 1968, García Barragán declaró públicamente que el Ejército intervino a solicitud de la policía para reprimir un tiroteo iniciado por supuestos estudiantes. Asumió formalmente la responsabilidad del operativo militar. 

¡Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias! Únete aquí

Tras su fallecimiento en 1979, las anotaciones personales de García Barragán fueron difundidas por periodistas y escritores en el libro "Parte de Guerra". En estos apuntes sobre el 2 de octubre de 1968, García Barragán sugirió la existencia de dinámicas cruzadas y la intervención directa del Estado Mayor Presidencial, dirigido entonces por Luis Gutiérrez Oropeza, operando francotiradores de manera independiente al Ejército regular.

¡Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias! Únete aquí

El parentesco con Marcelino García Barragán, sumado a las funciones de su padre, Javier García Paniagua, quien encabezó la temida Dirección Federal de Seguridad considerada la policía política del régimen priísta represor, ha provocado constantes debates sobre el linaje de García Harfuch dentro del aparato de seguridad del Estado. Por su parte, el actual funcionario ha señalado públicamente que se distancia de los métodos de represión del pasado y que su carrera se rige bajo principios institucionales propios.

Los tres García: Barragán, Paniagua, Harfuch

Sin embargo, Anabel Hernández sostiene que Omar García Harfuch formó parte de la estructura de la Policía Federal durante el sexenio de Felipe Calderón, ingresando en 2008, cuando Genaro García Luna era el titular de la Secretaría de Seguridad Pública. : La periodista de investigción ha documentado la cercanía o interacción laboral de Harfuch con figuras como Luis Cárdenas Palomino, señalado por cargos de narcotráfico y corrupción. 

¡Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias! Únete aquí

En diversos libros y columnas -como las que ha publicado en el diario alemán Deutsche Welle- y su podcast 'Narcopolítica', Hernández ha comparado el nombramiento de Harfuch en cargos de seguridad con el legado de García Luna, advirtiendo sobre la permanencia de mandos de esa época en la estrategia de seguridad.

Anabel Hernández lanzó duras críticas contra Omar García Harfuch y Genaro García Luna durante la reciente presentación de su libro 'Narcocracia' en el Club de Periodistas de la Ciudad de México. La periodista de investigación utilizó ambos casos para argumentar su tesis central: que el Estado mexicano y el crimen organizado se han fusionado en una sola estructura a lo largo de diferentes administraciones

¡Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias! Únete aquí

Omar García Harfuch ha rechazado las acusaciones de ser parte del equipo cercano o de haber recibido órdenes directas de Genaro García Luna, afirmando que tuvo una interacción mínima con él, algunas veces de carácter institucional. El funcionario ha calificado los señalamientos en su contra como falsos y sin sustento, defendiendo su labor en instituciones de seguridad como la Policía Federal, la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.