T-MEC BAJO PRESIÓN DE TRUMP POR ARANCELES DEL 50% A DIVERSOS PRODUCTOS DE CANADÁ; EL SECTOR AUTOMOTRIZ ESTÁ EN EL FOCO
En medio de las tensiones comerciales por la presión del presidente Donald Trump que prepara nuevos aranceles de entre 10% y 12.5% para productos de unos 60 países, incluidos China, India, Japón, Corea del Sur y los miembros de la Unión Europea, en México comenzó ayer martes 21 de julio su tercera ronda bilateral de negociaciones sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la primera desde que Washington rechazó el 1 de julio extender el acuerdo por otros 16 años y activó revisiones anuales hasta 2036.
Paralelamente, Estados Unidos impuso nuevos aranceles del 50% a diversos productos canadienses, medida que entrará en vigor en agosto de 2026. El gobierno de Trump justificó el gravamen señalando un "trato discriminatorio" y cuotas restrictivas en los sectores de automóviles, lácteos y bebidas alcohólicas. El primer ministro canadiense, Mark Carney, rechazó la imposición y advirtió que esta medida unilateral viola los compromisos del T-MEC.
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La medida la quiere justificar Estados Unidos por supuestas prácticas de trabajo forzado y reemplaza gravámenes previos anulados por el Tribunal Supremo. Esta nueva política comercial del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer -que llega que llega hoy a la Ciudad de México por la tarde-, significa un recrudecimiento de la tensión global en vísperas de las elecciones de medio mandato programadas para el 3 de noviembre en Estados Unidos.
Las negociaciones oficiales del T-MEC avanzan con una tercera ronda de diálogo bilateral celebrada en la Ciudad de México. El sector automotriz que es relevante para San Luis Potosí con su cluster y es uno de los temas centrales de la agenda para definir las reglas de origen, la dependencia de autopartes asiáticas y la revisión integral del acuerdo comercial.
Estados Unidos busca que el 50% de los componentes y materiales de los automóviles fabricados en América del Norte provengan de su territorio. Esta propuesta busca endurecer las reglas de origen actuales -donde el contenido estadounidense había caído a un 35% en vehículos ensamblados en México-, para obligar a las automotrices a comprar más piezas a proveedores locales.Este endurecimiento es un punto clave en las negociaciones de revisión del T-MEC, donde también se discute que México garantice salarios equiparables a los de territorio estadounidense en empresas exportadoras.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha insistido en que la decisión de Estados Unidos de no extender inmediatamente el acuerdo no modifica su vigencia: “El Tratado sigue vigente hasta 2036 y nos vamos a un proceso de revisión anual”, destacó tras la reunión del 1 de julio.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que a pesar de la decisión del presidente Donald Trump de no renovar por 16 años más el T-MEC con Canadá y México y optar por revisiones anuales, es parte de la visión proteccionista del republicano para la economía de su país. Lo importante es que el acuerdo se mantiene hasta el 2036 y se puede prolongar si así lo deciden las partes (EU, Canadá y México).
Para México, la negociación no solo se trata de comercio. Lo que está en juego es mantener su lugar como uno de los principales socios de Estados Unidos, seguir atrayendo inversiones y proteger industrias clave como la automotriz, en un momento en que Washington busca cambiar algunas reglas del acuerdo.
La industria automotriz es uno de los sectores más importantes para México -y particularmente para San Luis Potosí-, dentro del T-MEC. El país es una pieza clave de la cadena de producción de Norteamérica, con plantas que abastecen al mercado estadounidense.
Por eso, uno de los puntos más sensibles de la revisión son las reglas de origen, que definen qué porcentaje de un vehículo debe fabricarse en la región para acceder a los beneficios del acuerdo. Más allá de los cambios específicos al tratado, uno de los principales retos de la revisión del T-MEC es la incertidumbre que puede generar para las empresas que evalúan invertir en México.
BBVA señala que el escenario más probable es el inicio de un período prolongado de negociación que podría mantener presión sobre las decisiones de inversión. El banco señala así que el principal costo para México sería la incertidumbre regulatoria y comercial, más que la pérdida inmediata de los beneficios del tratado.
La Secretaría de Economía ha señalado que una de las prioridades de México es “elevar los niveles de certidumbre para la inversión” y promover proyectos en sectores estratégicos como semiconductores, medicamentos y electrónica.
La consultora PwC México también ha advertido que las empresas deberán analizar cómo los posibles cambios al T-MEC pueden afectar sus operaciones, especialmente en reglas de origen, cumplimiento y cadenas de suministro.
La Oficina de USTR informó que esta tercera ronda abordará temas como comercio de acero y aluminio, industria automotriz, seguridad económica, trabajo, agricultura y servicios de pagos electrónicos.
En un Informe enviado al Congreso, la Secretaría de Economía de México señaló que la nueva ronda busca avanzar en los temas pendientes y definir los siguientes pasos del proceso. El documento señala que las conversaciones han permitido reducir de 54 a 14 los asuntos pendientes entre ambas partes, relacionados principalmente con reglas de origen, seguridad económica, cadenas de suministro, comercio de acero y aluminio, industria automotriz y otros temas.
Washington quiere evitar que empresas de Asia, principalmente de China, utilicen a su vecino del sur como plataforma para entrar al mercado estadounidense sin pagar aranceles.
“Espero seguir construyendo sobre estos avances para garantizar que la relación comercial entre Estados Unidos y México beneficie a fabricantes, agricultores, trabajadores, proveedores de servicios y empresas de todos los tamaños, y cierre cualquier vacío que permita el aprovechamiento del acuerdo por países que no son parte del mismo”, dijo el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, de cara a la tercera ronda de negociaciones.
México, una de las mayores economías de la región, ha estrechado algunos lazos con China, pero su margen de maniobra está condicionado precisamente por su cercanía con Estados Unidos, que es su principal socio comercial.
Frente a esto, la Secretaría de Economía plantea que una de sus prioridades es fortalecer la producción en Norteamérica y reducir la dependencia de importaciones provenientes de Asia mediante una estrategia que aumente la capacidad productiva de la región.