EN LUISIANA MUEREN 8 NIÑOS; EL SOSPECHOSO, PADRE DE VARIOS DE LOS MENORES, FUE ABATIDO POR LA POLICÍA
Un hecho de extrema violencia sacudió la mañana del domingo 19 de abril de 2026 a la ciudad de Shreveport, en el estado de Luisiana, donde ocho niños de entre uno y 14 años perdieron la vida en un incidente vinculado a violencia doméstica.
El ataque ocurrió durante la madrugada, cuando un hombre armado abrió fuego en varias viviendas, dejando además al menos una decena de personas heridas. Las víctimas tenían entre 1 y 14 años. Según reportes policiales, el sospechoso huyó tras el ataque, robó un vehículo y fue perseguido por las autoridades hasta ser abatido.
Las autoridades confirmaron que el hecho ocurrió en un contexto de violencia intrafamiliar. El presunto atacante sería padre de varios de los menores y abrió fuego en varias viviendas antes de huir. Posteriormente, fue abatido por la policía tras una persecución. El hecho, considerado uno de los más graves de los últimos años en el país, vuelve a poner en debate la violencia armada y la protección de menores en entornos familiares. Una tragedia que deja muchas preguntas sobre la prevención y el cuidado de los más vulnerables.
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Desde el 1 de julio, la ley de Indiana permite que cualquier persona mayor de 18 años porte un arma de fuego en público, con algunas excepciones, como tener una condena por un delito grave, enfrentar una orden de restricción o tener una enfermedad mental peligrosa según lo determine un tribunal.
La Legislatura de Indiana, dominada por los republicanos, retuvo las disposiciones de la ley que permiten a los propietarios de lugares privados prohibir las armas de fuego, como parece el caso del centro comercial en que se produjo el tiroteo. El alcalde, Mark Myers, pidió “oraciones por las víctimas” y agregó: “Esta tragedia golpea el núcleo de nuestra comunidad”, explicó en un comunicado.
El ataque del domingo es el más reciente de una serie de tiroteos múltiples en escuelas, iglesias, tiendas, e incluso en un desfile del 4 de julio cerca de Chicago. Una ola de violencia armada que afecta a todo Estados Unidos, donde se producen unas 40 mil muertes al año por armas de fuego, según el Archivo de Violencia Armada.
El ataque ocurrió un par de semanas después de que un hombre armado abriera fuego en un desfile del 4 de julio en un suburbio acomodado de Chicago que dejó siete muertos y al menos tres docenas de heridos.
Asimismo, tuvo lugar tras dos masacres en mayo: 10 afroestadounidenses murieron en un tiroteo de motivación racista en un supermercado de Buffalo, en el estado de Nueva York; y 19 niños y dos maestros fueron asesinados en una escuela primaria en Texas.
El reciente aumento de la violencia armada reavivó el duro debate sobre la regulación de las armas de fuego en el país. Un comité de la Cámara de Representantes someterá a votación esta semana, por primera vez en casi 20 años, un proyecto de ley para prohibir los fusiles de asalto.
En las últimas dos décadas Estados Unidos ha vivido numerosos tiroteos masivos que se han cobrado cientos de vidas inocentes. Solo en escuelas, 169 personas, en su mayoría niños y adolescentes, han sido asesinadas.
El del pasado domingo es el tiroteo masivo más mortífero en Estados Unidos desde que ocho personas murieron en un suburbio de Chicago en enero de 2024, según una base de datos mantenida por The Associated Press y USA Today en colaboración con la Universidad Northeastern.
El domingo, el jefe de policía, Wayne Smith, informó que el ataque ocurrió alrededor de las 06:00 de la mañana. Según detalló, la escena del crimen es amplia y compleja, ya que abarcó tres ubicaciones distintas, lo que dificultó el procesamiento inicial de la investigación.
Smith describió el caso como uno de los más impactantes que han enfrentado las autoridades en la zona. Indicó además que algunos de los menores heridos o fallecidos tenían relación familiar con el presunto agresor, lo que refuerza la hipótesis de un episodio de violencia doméstica. Las autoridades continúan recabando evidencia para esclarecer lo ocurrido y reconstruir la secuencia de los hechos en los distintos puntos involucrados en Luisiana.
"No sé qué decir, mi corazón está conmocionado. No puedo empezar a imaginar cómo podría ocurrir un hecho así", declaró el jefe de policía de Shreveport, Wayne Smith. Mientras que Tom Arceneaux, alcalde de la ciudad del noroeste de Luisiana declaro: "Esta es una situación trágica, quizá la peor situación trágica que hemos tenido. Es una mañana terrible".
El presunto tirador fue localizado posteriormente y murió tras ser abatido por la policía durante una persecución vehicular que se extendió hacia Bossier City. De acuerdo con la Policía Estatal de Luisiana, el enfrentamiento incluyó la participación de agentes, aunque ninguno resultó herido.
Según los primeros reportes, el sospechoso robó un automóvil al salir de la escena de los tiroteos y fue seguido por la policía, según Bordelon; no se dio a conocer el nombre del sujeto, pero sí dijo que era un hombre adulto. La policía estatal también informó que fue solicitada por el departamento de Shreveport para colaborar en la investigación, a través de sus detectives especializados.
Las autoridades pidieron a la población que, en caso de contar con imágenes, videos o cualquier dato relevante, lo compartan con los investigadores para apoyar el esclarecimiento del caso. Mientras tanto, el incidente continúa siendo analizado como una de las escenas más complejas registradas recientemente en la región.