EL IABLO ANDA SUELTO
Por Edgardo Pérez Alvelais
"No te odian por lo que tienes, sino porque no pueden ser como tú"
Marco Aurelio
El IAblo anda suelto
En este espacio varias veces hemos tocado el tema de la Inteligencia Artificial (IA) y cómo está cambiando todo al automatizar tareas complejas, procesar volúmenes masivos de datos en segundos y replicar procesos cognitivos humanos como el aprendizaje y la toma de decisiones. Esta tecnología dejó de ser una promesa futura para convertirse en el motor invisible que redefine la economía, la guerra, la salud, el periodismo, la propaganda, la sucesión del poder en el 2027 y muchos otros aspectos de nuestra vida cotidiana.
La así llamada 'Ley Serrano' en San Luis Potosí que se refiere a la reforma al Código Penal del estado realizada el pasado 14 de noviembre de 2025 que ha generado una gran polémica. Originalmente fue diseñada para sancionar el uso indebido y no autorizado de contenido generado con IA, la difamación digital y el ciberasedio.
La legislación fue aprobada en el pleno del Congreso del Estado de San Luis Potosí con un total de 18 votos a favor, provenientes del bloque oficialista conformado por Morena, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT).
Sus críticos y los apocalípticos la señalan como una "ley mordaza" utilizada para censurar a periodistas y opositores políticos. Los integrados y quienes la apoyan le reconocen la ventaja principal de proteger la integridad, el honor y los derechos fundamentales de los ciudadanos frente a la creación masiva de contenido sintético falso con aviesos fines.
Para fortuna del gobernador Ricardo Gallardo Cardona y de su operador político y consiglieri que lo metió en esto, Héctor Serrano Cortés, dos opiniones de peso les favorecen. Primero, el Papa León XIV le dedicó su primera encíclica Magnifica Humanitas (traducido como "Magnífica Humanidad") subtitulada como "Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial".
En segunda instancia, la presidenta Claudia Sheinbaum expresó su respaldo al importante documento, coincidió con el sumo pontífice en la urgencia de regular la IA y cuestionó abiertamente a quiénes controlan esta tecnología y sus algoritmos, señalando que gran parte del poder tecnológico se concentra en actores corporativos privados y transnacionales.
Lo anterior no es cosa menor. Una encíclica papal es la carta solemne de mayor jerarquía que emite el Papa. Está dirigida a los obispos y a todos los fieles católicos, e incluso a "todas las personas de buena voluntad". Su propósito es orientar, enseñar y fijar la postura de la Iglesia sobre doctrina, moral, fe o temas sociales relevantes. Así el Vaticano entró al debate sobre la IA.
El Papa León XIV irrumpió en uno de los temas más complejos, polémicos y delicados de nuestro tiempo: hasta dónde puede llegar la IA sin poner en riesgo algo esencial que es la propia condición humana.
Cuando el Vaticano decide intervenir en una discusión contemporánea, rara vez lo hace por moda. Mucho menos cuando se trata de una encíclica, uno de los documentos más importantes que puede emitir un Papa. Por eso Magnifica Humanitas, la primera gran encíclica de León XIV, merece atención mucho más allá del mundo católico.
El documento no habla de disputas internas de la Iglesia ni de conflictos geopolíticos tradicionales. Habla de IA. Y, en el fondo, de algo todavía más profundo: qué ocurre cuando comenzamos a transferir decisiones humanas a sistemas capaces de procesar información con enorme velocidad, pero incapaces de comprender la conciencia, la responsabilidad moral o el valor real de una vida humana.
Para entender el peso del momento, conviene recordar que una encíclica no es un mensaje simbólico ni una opinión pasajera. Es una posición formal del Vaticano sobre asuntos que considera trascendentales. El antecedente inevitable es Rerum Novarum ("de las cosas nuevas" o "sobre los cambios políticos") publicada en 1891 por León XIII, cuando la Revolución Industrial obligó al mundo a replantear el valor del trabajo, la dignidad humana y los límites del poder económico.
Más de un siglo después, León XIV parece lanzar una advertencia parecida: estamos entrando en otra Revolución, solo que esta vez las máquinas no están en fábricas llenas de humo, sino en algoritmos invisibles capaces de influir en decisiones, conductas y hasta percepciones de la realidad.
El mensaje central de la encíclica es claro: la IA puede ser una herramienta extraordinaria para el progreso, pero también una fuente de riesgos profundos si se desarrolla sin límites éticos.
El Vaticano no rechaza la tecnología. Reconoce sus beneficios en medicina, educación, investigación, accesibilidad y comunicación. Pero hace una distinción fundamental: una cosa es usar la tecnología como apoyo, y otra muy distinta permitir que sustituya el juicio humano. Ahí está el corazón del documento.
Una IA puede redactar textos, interpretar datos, detectar patrones complejos y responder preguntas con rapidez sorprendente. Pero no tiene conciencia. No siente compasión. No entiende el sufrimiento. Y no asume responsabilidad moral por las consecuencias de sus decisiones. Esa diferencia, aparentemente filosófica, tiene efectos muy concretos.
Uno de los temores más serios que plantea la encíclica es el del control silencioso. No el de la ciencia ficción con robots persiguiendo personas, sino algo mucho más real: gobiernos o corporaciones utilizando IA para vigilar, perfilar ciudadanos, influir en conductas y moldear decisiones sin que las personas lo perciban plenamente.
Hoy ya convivimos con sistemas que saben qué compramos, qué buscamos, qué consumimos y cuánto tiempo prestamos atención a una pantalla. La pregunta es qué ocurre cuando esa capacidad se vuelve todavía más sofisticada y menos visible.
También está el trabajo. Durante décadas, la tecnología reemplazó ciertas tareas mientras creaba otras nuevas. La IA ya está alterando esa lógica, porque no amenaza solo empleos manuales, sino también labores creativas, administrativas, jurídicas, financieras e incluso médicas.
La preocupación del Vaticano no es únicamente económica. Recuerda que el trabajo no es solo ingreso; también es identidad, independencia, propósito y dignidad. Una sociedad que sustituya personas únicamente en nombre de la eficiencia podría empobrecerse en algo mucho más profundo que sus indicadores financieros.
El documento endurece su tono cuando aborda el terreno militar. La pregunta aquí es directa: ¿debería una máquina tener capacidad de decidir quién vive y quién muere? El desarrollo de armas autónomas impulsadas por inteligencia artificial ya es una discusión real en foros internacionales. León XIV fija una postura clara: delegar decisiones letales a sistemas automatizados representa una frontera ética extremadamente peligrosa.
Otro de los focos rojos es la verdad. Con deepfakes, audios fabricados, imágenes falsas y campañas automatizadas de desinformación, distinguir entre realidad y manipulación comienza a ser cada vez más difícil. Y cuando una sociedad deja de confiar en lo que ve o escucha, el problema deja de ser tecnológico para convertirse en político, social y profundamente humano.
La encíclica también pone la mirada en niños y jóvenes. Si una generación entera crece dependiendo de IA para escribir, resolver problemas, recordar información o incluso pensar, la pregunta es inevitable: ¿qué ocurrirá con el pensamiento crítico, la creatividad y el criterio propio?
No se trata de demonizar herramientas útiles. Se trata de recordar que educar no consiste solo en obtener respuestas rápidas, sino en aprender a pensar. Las primeras reacciones muestran que el mensaje ya comenzó a trascender el ámbito religioso. Dentro del mundo católico, muchos interpretan Magnifica Humanitas como una actualización moderna de Rerum Novarum: una defensa de la dignidad humana, ahora frente al poder tecnológico.
Fuera de la Iglesia, especialistas en ética y observadores del desarrollo de IA han leído el documento como una intervención moral relevante en un debate que hasta ahora parecía dominado casi exclusivamente por gobiernos y grandes corporaciones tecnológicas. Y quizá ahí está lo más importante.
El Vaticano no está declarando guerra a la tecnología. Está lanzando una advertencia mucho más sensata: una revolución técnica sin brújula ética puede terminar dañando precisamente aquello que prometía mejorar.
Se puede discutir si una institución milenaria debe opinar sobre IA. Pero quizá la pregunta correcta sea otra: ¿De verdad queremos que una conversación que afecta libertad, empleo, privacidad, verdad, educación y hasta decisiones de vida o muerte quede únicamente en manos de ingenieros, políticos o empresas?
Porque detrás de cada algoritmo no solo está en juego la eficiencia. Está en juego nuestra humanidad. Y en un mundo fascinado con lo que las máquinas ya pueden hacer, quizá el verdadero desafío consista en decidir qué cosas jamás deberíamos dejar de hacer nosotros. El cartón de Waldo Matus en El Universal, titulado "El IAblo anda suelto" lo resume muy bien.
Simultáneas:
- Otra referencia. Durante el evento de ayer que conmemoró los dos años de su triunfo electoral en el Monumento a la Revolución, la presidenta Claudia Sheinbaum denunció que la derecha conservadora se expresa a través de campañas digitales y operaciones de desinformación que buscan erosionar gobiernos o movimientos. Estas campañas también responden a intereses extranjeros que buscan influir o intervenir en los asuntos y procesos democráticos de México. La mandataria denunció que su gobierno enfrenta una "ofensiva mediática" y campañas de desinformación en redes sociales y acusó a grupos conservadores nacionales e internacionales de orquestar estos ataques utilizando plataformas digitales, algoritmos y cuentas falsas para desacreditar a la Cuarta Transformación (4T).
- Intoxicación de la opinión pública. La mandataria señaló que estas estrategias buscan intoxicar la conversación pública y manipular la percepción de la realidad, operando con un alto nivel de inversión económica para impulsar tendencias falsas en la red, por lo que reforzó la necesidad de defender la independencia del país frente a las presiones externas y pidió a sus simpatizantes mantener informada a la ciudadanía para contrarrestar los filtros de los algoritmos en las plataformas. En este escenario, la presidenta elevó el tono. Acusó a sectores de la oposición de buscar alianzas con gobiernos extranjeros y grupos de derecha de otros países para intentar recuperar el poder político en México, afirmando: “Dicen: vamos a aliarnos con gobiernos extranjeros, con la derecha del extranjero, para que podamos regresar a gobernar México. Pero eso no va a pasar”.
- Gallardo con Sheinbaum. Luego de que la presidenta Sheinbaum brindara su segundo informe de gobierno a miles de mexicanos reunidos desde el Monumento a la Revolución y en las principales plazas de diversos estados del país, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona se enlazó a la transmisión nacional y refrendó su apoyo personal, el de su familia y el de las y los potosinos de las cuatro regiones del estado a la mandataria federal. Fue un claro mensaje
¡Hasta el próximo lunes!
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